Patologías

El ojo es un órgano complejo y sofisticado formado por un gran número de estructuras, que llevan a cabo una función específica que sólo puede ser desempeñada adecuadamente cuando están sanas.


Dada la diversidad de estas estructuras, las patologías que les afectan son muy variadas y requieren un alto conocimiento y tecnología diagnóstica para poder identificarlas precozmente.

Para poder realizar con éxito y garantizar los mejores resultados visuales tras una operación de cirugía refractiva, es vital conocer el estado exacto y el tratamiento óptimo de cualquier afección del ojo del paciente.

Las patologías más comunes son las cataratas, el ojo seco, las asociadas a la diabetes, la degeneración macular asociada a la edad (o DMAE) y el glaucoma.

  • Cataratas
Cataratas

El cristalino es una lente intraocular natural que tenemos dentro del ojo, que con el tiempo pierde su transparencia,  volviéndose más grueso y menos flexible. A este fenómeno se le llama cataratas. La persona afectada nota una disminución de la agudeza visual que no puede ser tratada con gafas. La luz que entra en el sistema ocular se absorbe o se desvía y no llega con las condiciones adecuadas a la retina, por ese motivo la imagen resultante no es nítida. La cirugía es la única solución para eliminar las cataratas. Si no se trata, puede abocar a una grave pérdida de visión o incluso ceguera.

Las causas de la aparición de las cataratas son varias. Pueden existir de forma congénita (al nacer), con la edad o de forma secundaria debido a otros factores, como alguna enfermedad ocular, a algún traumatismo o la sobreexposición a los rayos ultravioletas. Lo más común es que ocurra tras un proceso de degeneración natural del cristalino con la edad.

Para que una catarata pueda ser diagnosticada, es necesario realizar un examen visual completo con lámpara de hendidura. Se debe evaluar la cantidad de pérdida visual y de transparencia.

¿Tengo Cataratas?

Las personas afectadas por cataratas tienen los siguientes síntomas:

  • Disminución de la agudeza visual y visión borrosa
  • Disminución de la intensidad de los colores
  • Cambios en la refracción ocular
  • Mala visión nocturna, sobre todo a la hora de conducir
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia)
  • Halos
  • Visión doble
  • Mala calidad visual (percepción de los detalles baja)

¿Cuántos tipos de cataratas hay?

Las cataratas pueden ser clasificadas por tipo, dependiendo de la zona afectada. Existen tres tipos principales:

Catarata nuclear: el cristalino se endurece, se vuelve opaco con el tiempo y adopta un color amarillento. Se manifiesta con el paso de los años de forma natural. En la parte central del cristalino (núcleo) se encuentra la zona más afectada. La refracción puede cambiar dependiendo del nivel de afectación. En ocasiones, el padecer este tipo de catarata puede suponer una ligera mejoría en visión cercana, aunque no es algo definitivo o permanente. La progresión suele ser lenta y se necesita mucho tiempo para que la catarata alcance su madurez antes de afectar de forma brusca a la visión.

Catarata cortical: este tipo de catarata se desarrolla en la parte periférica del cristalino (en la corteza). Aparecen unas zonas turbias en forma de “rayas” blancas. Estas opacidades dispersan la luz provocando una visión borrosa y la disminución del contraste y de la percepción de profundidad.

Catarata Subcapsular Posterior: la opacidad aparece en este caso en la cápsula posterior del cristalino. Puede desarrollarse muy rápidamente y en poco tiempo pueden aparecer síntomas que pueden ser detectados por la persona afectada. Ese tipo de catarata afecta sobre todo a la visión de cerca y además produce halos alrededor de las luces.

Cuando la catarata está en un estado muy avanzado, el cristalino se vuelve totalmente opaco. Los síntomas son graves ya que la visión se ve muy afectada. En estos casos es necesario realizar la intervención quirúrgica cuanto antes, ya que cuando más madura esté la catarata, más riesgos existen de tener complicaciones postoperatorias. Hay que evitar llegar hasta este punto para tener un tratamiento más sencillo.

La cirugía de catarata es una de las más realizadas a nivel mundial (en los países desarrollados) y es ambulatoria. El paciente no necesita ser hospitalizado, ya que se trata de una intervención poco agresiva y rutinaria. Gracias a la última tecnología disponible en este campo, los riesgos de tener complicaciones postoperatorias son mínimos.

Actualmente existen diferentes tipos de lentes intraoculares para ser implantadas dependiendo de las necesidades visuales de cada paciente. Se puede personalizar el tratamiento para cada caso. Es necesario realizar una serie de pruebas preoperatorias mediante una rigurosa revisión oftalmológica con la mejor tecnología. En nuestro centro usted podrá encontrar todo lo necesario para su cirugía de cataratas personalizada con lentes Premium y con tecnología láser, única en el sur de Europa.


  • Glaucoma
Glaucoma

¿Qué es?

El Glaucoma es una enfermedad que puede causar un daño irreversible en el nervio óptico del ojo, la estructura que conduce las imágenes al cerebro. Está formado por fibras nerviosas que, al ser destruidas, hacen que la visión y el campo visual del paciente se vean perjudicados, pudiendo acabar en ceguera en casos extremos (si la destrucción de las fibras del nervio óptico es completa). Es necesario ir con especial cuidado y realizar revisiones oftalmológicas periódicas, ya que las primeras pérdidas visuales no se detectan fácilmente, sino que son significativas cuando el Glaucoma ya está en un estado avanzado. El tratamiento precoz es la clave para prevenir los daños irreversibles provocados por esta enfermedad.

¿A qué se debe?

Generalmente, ocurre cuando se rompe el equilibrio entre la producción y la evacuación del humor acuoso, el líquido transparente que mantiene la presión ocular estable y se ocupa del mantenimiento de de las estructuras oculares. De esta manera, si la presión ocular aumenta en exceso, puede provocar la destrucción de las fibras del nervio óptico. Estas fibras no pueden regenerarse y son las encargadas de enviar la información de las imágenes al cerebro. Por ese motivo, se va perdiendo campo visual, dependiendo de la cantidad de fibras que hayan sido dañadas. Por otro lado, no hay que olvidar que el glaucoma no se produce sólo por el aumento de la presión ocular, sino que existen otras causas que pueden dañar el nervio óptico, como la presión arterial u otras enfermedades vasculares que pueden desencadenar daños aunque el paciente tenga la presión ocular normal.

Tipos de Glaucoma

Hay varios tipos de Glaucoma distintos, pero de manera general, se pueden distinguir tres categorías:

  • Glaucoma crónico de ángulo abierto: es el más frecuente de todos los glaucomas ya que afecta a prácticamente un 75% de los que se diagnostican. Se manifiesta cuando se rompe el equilibrio ente la eliminación y producción de humor acuoso, provocando un aumento de la presión intraocular.  En general se produce de forma lenta y el paciente no es capaz de detectar los primeros síntomas.
  • Glaucoma de ángulo cerrado o agudo: se suele presentar asociado a un dolor ocular fuerte, y una disminución de la visión brusca. Es posible que aparezcan también halos alrededor de las luces, sensación de mareo con nauseas e incluso vómitos, etc. Viene producido por un brusco cierre de las vías de drenaje del humor acuoso: el ángulo a través del cual se debe eliminar este líquido es obstruido total o parcialmente. Consecuentemente, la presión intraocular aumenta de una forma muy rápida y causa un intenso dolor ocular.
  • Glaucoma congénito: se debe al desarrollo defectuoso de las vías de drenaje del humor acuoso desde el nacimiento. Durante los primeros meses de vida, el bebé puede no ser capaz de mantener los ojos abiertos con la luz (debido a la fotofobia) y también puede presentar lagrimeo.

Síntomas

El glaucoma es una de las enfermedades oculares que puede no causar ningún síntoma evidente en el paciente, a menos que esté ya en una fase avanzada. Así pues, se puede ir perdiendo campo de visión inconscientemente. Por otro lado, también es posible que se manifieste con mucho dolor ocular; ocurre cuando la presión es realmente alta o cuando ésta no puede controlarse, aunque sucede en menos ocasiones.

Prevención

La prevención es clave en esta enfermedad. A partir de los 40-45 años hay que revisar la presión ocular y hacer un examen de fondo de ojo periódicamente para detectar si existe la enfermedad y tratarla a tiempo si es necesario.
Los factores de riesgo son los siguientes:

  • Tener antecedentes familiares de glaucoma
  • Tener más de 60 años
  • Ser miope
  • Haber padecido algún traumatismo o enfermedad ocular
  • Cirugías oculares previas

Diagnóstico

Con el fin de diagnosticar un glaucoma, es necesario que durante una revisión oftalmológica, se realicen las siguientes exploraciones:

  • Medida de la presión intraocular (tonometría)
  • Exploración del fondo de ojo para valorar el estado del nervio óptico
  • Comprobar  el estado de las vías de drenaje del humor acuoso mediante una técnica llamada Gonioscopía (permite ver si el ángulo está abierto o cerrado)
  • Exploración del campo visual mediante una Campimetría. Se suele realizar cuando hay indicios de padecer Glaucoma, es una prueba determinante para confirmar un diagnóstico.

Tratamientos

Los tratamientos dirigidos al Glaucoma tienen el fin de conservar el campo visual y la visión del paciente a partir del momento en el que se detecta la enfermedad, ya que es imposible recuperar la visión ya perdida.

Con el fin de disminuir la presión intraocular y mantenerla estable, se pueden utilizar diferentes métodos. En la mayoría de casos se realiza mediante fármacos tópicos, es decir, colirios. Éstos ayudan a mantener el equilibrio entre la formación/evacuación del humor acuoso para que la presión intraocular no sea alta y se mantenga estable. En general se aplican una o varias veces al día, deben ser prescritos por un oftalmólogo y debe ser un tratamiento continuo.

En el caso de no poder utilizar tratamiento farmacológico, existen dos tipos de  alternativas: el tratamiento láser y la intervención quirúrgica.

Tratamiento láser: Cuando el glaucoma es crónico, se aplica un láser SLT en la zona obstruida para permitir que el humor acuoso tenga un mejor drenaje, y así se consigue disminuir la presión intraocular. Se realiza cuando los fármacos producen efectos secundarios graves o cuando no consiguen controlar suficientemente la presión intraocular. Los tratamientos con láser pueden a llegar a ser también insuficientes, sobre todo en personas jóvenes y en casos graves. En un glaucoma agudo es muy efectivo realizar un agujero en el iris para que la cámara anterior y la posterior estén comunicadas. A este procedimiento se le llama iridotomía y suele realizarse en los dos ojos cuando el glaucoma se manifiesta. También se puede realizar como medida de prevención, si el paciente presenta el riesgo de padecer un glaucoma de este tipo.

Intervención quirúrgica (trabeculectomía): esta técnica se realiza en glaucomas muy avanzados y en los casos en los que los fármacos y el láser no tienen efectividad. Durante esta cirugía, se crea una nueva vía para drenar el humor acuoso con el fin de conseguir la disminución de la presión intraocular. El oftalmólogo se basa en la gravedad del diagnóstico, en el tipo de glaucoma y en la efectividad de la solución a la hora de elegir el tratamiento idóneo para cada paciente.


  • DMAE
DMAE

DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad)

¿Qué es?

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad que afecta directamente a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión en detalle. Al alterarse esta zona, la visión central se ve afectada y las imágenes son borrosas, deformadas y con zonas más oscuras. La degeneración macular afecta la capacidad de ver los objetos de lejos y de cerca, y limita muchas de las actividades rutinarias (conducir, leer, coser, etc). La visión periférica, en cambio, no se ve afectada por esta enfermedad. Dependiendo del tipo de DMAE que sea, el impacto a nivel visual es mayor o menor.

Padecer una DMAE forma parte del proceso de envejecimiento natural de los tejidos oculares, por ese motivo muchas personas la sufren al llegar a edades avanzadas. Se desconoce aún hoy en día la causa precisa por la cual se desarrolla esta enfermedad y los tratamientos disponibles no son siempre efectivos al cien por cien. Por ese motivo la degeneración macular puede ser causa de pérdida de visión severa en personas mayores de 65 años.

Existen dos tipos:

  • DMAE seca (atrófica): es la más común y se desarrolla de forma lenta y progresiva. Se van acumulando depósitos en la zona macular que van afectando poco a poco la visión en la zona central del campo visual. La pérdida de la visión de manifiesta de forma gradual.
  • DMAE húmeda (exudativa): ocurre en menos ocasiones. Viene dada por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos por debajo de la retina. Éstos acaban filtrando fluidos y sangre a la zona macular. La progresión de este tipo de DMAE es mucho más rápida y la pérdida de visión es más severa.

Síntomas

La degeneración macular puede afectar de forma distinta dependiendo de la persona. Al principio, puede ser casi imperceptible, ya que en ocasiones es tan solo un ojo el que está afectado. Cuando los dos ojos están afectados, se pueden percibir los síntomas de forma más rápida.

Una persona que padece DMAE siente la pérdida de la visión central, dificultando distintas tareas como podría ser leer, conducir, coser o incluso no reconocer a una persona al mirarla a la cara. Por otro lado, sí tiene una buena visión periférica. A la hora de caminar no hay tantas dificultades y en ese sentido sí se puede tener una cierta autonomía.

En general, un paciente debe alertarse cuando las líneas rectas aparecen onduladas (al leer o al mirar unas escaleras, por ejemplo), la visión central es borrosa o si hay una zona central oscura y fija.

La prevención y la detección precoz de esta enfermedad son fundamentales para realizar el tratamiento más efectivo posible. Los principales factores de riesgo son: la edad, el tabaco, antecedentes familiares directos o la hipertensión arterial. Es necesario realizar revisiones periódicas a partir de los 50 años para el diagnóstico precoz de esta enfermedad.

Tratamiento

En el caso de la DMAE seca, no existe ningún tratamiento concreto que sea eficaz. Se recomiendan suplementos nutritivos a base de vitaminas antioxidantes y cinc para combatir el impacto d la DMAE. Aún así, es importante dejar claro que los suplementos no pretenden curar la DMAE, ni tampoco consiguen restaurar la visión que se ha podido perder durante la enfermedad. Lo que sí consiguen es mantener un equilibrio en la visión de los pacientes con alto riesgo de padecerla.

La DMAE húmeda se puede tratar mediante un tipo de cirugía láser. Se trata de una intervención ambulatoria y de corta duración. También se puede tratar con inyecciones intravítreas angiogénicas. Lo que se pretende mediante la técnica laser denominada “terapia fotodinámica” y con los fármacos es intentar detener el crecimiento de los vasos sanguíneos. No siempre se consigue combatir totalmente esta enfermedad, pero sí se puede conseguir estabilizarla o reducir síntomas.


  • Ojo seco
Ojo seco

Se estima que 300 millones de personas en el mundo sufren de ojo seco. Por ese motivo se ha desarrollado una nueva solución para combatir esta patología.

Pero ¿qué significa padecer de ojo seco?

Muchas personas se quejan de los síntomas provocados por el ojo seco. Estos síntomas suelen ser:

  • Ardor
  • Irritación
  • Enrojecimiento
  • Fatiga ocular
  • Visión borrosa en momentos puntuales.

En muchas ocasiones, una persona que padece de ojo seco verá como sus ojos segregan más lágrima de lo habitual. Puede padecer contradictorio pero suele ocurrir cuando el ojo no tiene suficiente lubricación. El propio ojo envía una señal para pedir más lubricación inundándose con lágrima “de emergencia”.  Sin embargo, estas lágrimas están compuestas mayoritariamente por agua y no tienen las cualidades de lubricación o la composición de las lágrimas normales. Es entonces cuando se debe valorar un tratamiento de ojo seco.

 

Causas del ojo seco

Las causas de padecer ojo seco pueden estar relacionadas tanto con la glándula lagrimal principal (responsable de la parte acuosa de la lágrima) o de las glándulas de Meibomio (responsables de la parte lipídica de la película lagrimal).

Los factores que influyen en la calidad lagrimal son:

  • Edad
  • Cambios hormonales en mujeres
  • Ambientales (sequedad del aire, uso de aire acondicionado…)
  • Uso prolongado de lentes de contacto
  • Intervenciones oculares previas
  • Como efecto secundario a otras enfermedades
  • Después de realizar tareas de cerca de forma prolongada (ordenador, lectura…)

Si no se trata a tiempo, la sensación de ojo seco puede ir en aumento, afectando progresivamente  la producción de lágrimas y pudiendo volverse una patología crónica.

Nuestro objetivo es detectar el ojo seco lo antes posible para que sus ojos estén sanos. Por eso en VallmedicVision contamos con la tecnología diagnostica necesaria para detectar el ojo seco y así poder realizar un tratamiento causal examinando la capa oleosa de la lagrima.

Tratamiento del ojo seco: CleanLid

Generalmente el tratamiento suele ser mediante lágrima artificial u otros lubricantes. En muchas ocasiones no es del todo eficaz y por ese motivo disponemos de una alternativa: CleanLid.

El tratamiento CleanLid consiste en  actuar directamente sobre las glándulas de Meibomio, para desbloquearlas y permitir que la lágrima vuelva a fluir con total normalidad.  Así pues, el objetivo no es sólo tratar la causa sino también los síntomas. Con CleanLid se consiguen resultados satisfactorios tras tratar las glándulas durante unos 20 minutos. Entre el 70 y 80% de los pacientes a los que se les ha realizado, ha notado una mejora substancial.

Muchos pacientes que padecen ojo seco notan una mejora en su calidad de vida tras un tratamiento con CleanLid.

Eye-Light: Tecnología terapéutica de nueva generación con luz pulsada para el tratamiento del ojo seco

Eye-Light  es un tratamiento que se realiza en dos partes. En la primera parte del tratamiento, que dura menos de 5 minutos, se utiliza luz IPL. Se trata de una luz policromáticaque mediante 5 impulsos térmicos por ojo, estimula las glándulas de Meibomio para mejorar su actividad y producción. Este tratamiento se aplica en la zona periorbital con el fin de estimular la contracción de las glándulas aumentando el flujo lipídico y reduciendo la evaporación de la lágrima.

En la segunda parte del tratamiento se utiliza luz modular. Consiste en colocar una máscara durante 15 minutos. Este tipo de luz realiza un calentamiento endógeno de los párpados, facilitando la secreción de las glándulas de Meibomio.

El conjunto del tratamiento es indoloro y permite reincorporarse a la rutina diaria sin problemas tras su realización. Son necesarias pocas sesiones (entre 2 y 4) con intervalos de 2 a 4 semanas para obtener un resultado óptimo.

Vea el desarrollo del tratamiento en vídeo.


  • Retinopatía Diabética
Retinopatía Diabética

Diabetes – Retinopatía Diabética

¿Qué es?

La diabetes Mellitus provoca, con el paso del tiempo, un deterioro de los vasos sanguíneos en la retina que puede derivar en una pérdida de visión severa.

La diabetes puede dividirse en dos tipos

Diabetes de Tipo I: Se manifiesta cuando el organismo deja de producir la insulina necesaria. Como consecuencia, los niveles de glucemia (azúcar) aumentan. Puede afectar a personas de todas las edades, aunque suele aparecer durante la niñez o juventud. Las personas afectadas necesitan inyecciones de insulina a diario para controlar la enfermedad. Se puede llevar una vida normal, siempre y cuando sea saludable (con la combinación de dieta sana, ejercicio físico y control estricto de los niveles de glucemia).

Diabetes de Tipo II: Es más común que la de tipo I. Suele aparecer en los adultos. En este caso el organismo de la persona afectada sí produce insulina, pero lo hace de forma insuficiente o también es posible que el organismo no responda a sus efectos. Por ese motivo estas personas también deben tratarse, aunque no son dependientes de las inyecciones de insulina como en caso de la diabetes de tipo I. Sin embargo, suelen tratarse con una medicación oral. Es más difícil detectar este tipo de diabetes puesto que los síntomas pueden tardar tiempo en manifestarse.

La retinopatía diabética afecta a la retina a diferentes niveles, dependiendo del grado y del tipo de diabetes. Ocurre debido a la lesión de los vasos sanguíneos presentes en la retina. Suele aparecer en los pacientes que están afectados por la diabetes desde hace mucho tiempo y, en general, con un inadecuado control metabólico. Se pueden diferenciar dos tipos de retinopatía diabética:

  • Proliferativa: común en la diabetes de tipo I. Debido al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos (neovasos), se pueden producir hemorragias vítreas o desprendimientos de retina o glaucoma. La pérdida de visión puede ser severa.
  • No proliferativa: frecuente en la diabetes de tipo II. Altera la agudeza visual a consecuencia de la degeneración de la retina por engrosamiento de capas internas.

¿A qué se debe?

La gravedad de las consecuencias suele estar directamente relacionada con el tipo de diabetes y con el tiempo que lleve el paciente padeciendo la enfermedad.

El daño en los vasos sanguíneos viene dado por los niveles altos de glucemia. Las paredes de los vasos se debilitan, se vuelven más frágiles y así pueden llegar a dejar pasar fluidos o sangre al exterior. De esta forma, las imágenes formadas en la retina (enviadas posteriormente al cerebro) son borrosas o distorsionadas. Por otro lado, estos fluidos también pueden migrar al espacio vítreo, provocando que éste se vuelva opaco.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer gradualmente o de forma brusca. Siempre que un paciente sea diabético, hay que tener en cuenta que es muy importante ir realizando exámenes de fondo de ojo para ir controlando la retina y su evolución.

Los síntomas de la retinopatía diabética suelen ser la pérdida de la agudeza visual (lenta o brusca), posibles “moscas volantes”, pérdidas de visión en ciertas zonas o sombras extrañas. También es posible que se noten dificultades en la visión nocturna.

Tratamiento

En primer lugar, es importante controlar rigurosamente los niveles de glucemia (azúcar) en la sangre y la presión arterial puesto que estos son causantes directos de los trastornos oculares. Además, se recomienda llevar una dieta sana y una vida saludable, ya que la obesidad y el tabaquismo son otros de los factores que afectan negativamente en la retinopatía diabética.

Cuando la retina está ya tocada por la Retinopatía Diabética, hay diferentes métodos para combatirla, según la zona afectada. El tratamiento con láser es el que más se utiliza para las complicaciones oculares derivadas de la diabetes. Esta técnica, llamada Panretinofotocoagulación (PFC) pretende evitar la progresión de la pérdida visual y sus resultados son satisfactorios en un porcentaje elevado.

En ocasiones, cuando el paciente tiene edema macular y el tratamiento láser no tiene efecto, se recurre a terapias con inyecciones intravítreas. Son unos fármacos que se combinan con el  láser, potenciando su efecto. En las retinopatías diabéticas proliferativas más complicadas, en las cuales aparecen hemorragias vítreas o desprendimiento de retina, el tratamiento utilizado es el quirúrgico (vitrectomía).
Es posible que existan otras complicaciones secundarias como la catarata o el glaucoma, que son tratadas de forma paralela con otros métodos.

¿Cómo se puede prevenir?

Cuando un paciente tiene Diabetes debe tener un control endocrinológico adecuado. Se deben vigilar los niveles de: glucemia, hemoglobina glicosilada, microalbuminuria en la orina así como hipertensión arterial, los lípidos, el sobrepeso y la función renal. Por ese motivo el oftalmólogo remite a los pacientes afectados a otros especialistas (endocrinos) que se encargan de llevar este control para trabajar de forma conjunta. Se recomienda, además, dejar de fumar.

La prevención de la ceguera causada por una retinopatía diabética se basa en la realización de revisiones de fondo de ojo de todos aquellos pacientes afectados por la diabetes. En general las pérdidas visuales pueden evitarse siempre y cuando se realice un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.

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